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Itziar Altzerreka Untzurruntzaga
Hoy nos vamos a centrar en uno de los síntomas de la ansiedad: la FALTA DE CONCENTRACIÓN.
Aunque algunos síntomas de la ansiedad, como las taquicardias, los ataques de pánico o los mareos, pueden considerarse más alarmantes, no debemos subestimar la importancia del síntoma de falta de concentración derivado de la ansiedad.
La dificultad para concentrarse durante las actividades diarias como estudiar, trabajar o leer puede ser un claro indicativo de un problema subyacente. Los imprevistos desencadenan angustia, los cambios no suelen ser bien recibidos… Lo que antes requería una mínima atención, ahora se nos hace un mundo. Y esa falta de concentración muchas veces nos lleva a olvidar las cosas
La falta de concentración por ansiedad, suele estar caracterizada por el embotamiento mental o la sensación de tener muchas cosas en la cabeza; una especie de exceso de pensamientos. Muchas veces ese exceso de pensamientos suele ser un rumiar constante. También solemos encontrar la dificultad para enfocarnos en un único asunto o tema, y una sutil sensación de irrealidad, como si todo lo que sucediese a nuestro alrededor nos fuese ajeno, es el síntoma de la despersonalización.
Olvidar detalles y carecer de paciencia con nuestro ambiente son dos de los síntomas que acompañan a la dificultad para concentrarse. Hemos de recordar que la concentración no es sino enfocar la atención en aquello que es de tu interés, y si bien la ansiedad ha de ser tratada, la buena noticia es que la atención es una actividad que se puede entrenar y que este hecho ayuda a aliviar la ansiedad y el nerviosismo.
Cómo aliviar la ansiedad y el estrés
Hay ciertas pautas, técnicas o herramientas que nos pueden ayudar a aliviar la ansiedad y el estrés. Son técnicas que también están enfocadas en mejorar nuestra concentración y el enfoque, ayudan de manera conjunta.
puede suponer un antes y un después en nuestro día a día; de modo que, con el objetivo de desarrollar la concentración y mejorar el enfoque de nuestra atención, podemos realizar una serie de prácticas que nos ayudarán, también, a reducir la ansiedad y el estrés.
El ejercicio físico constante y moderado. El simple hecho de ir a andar a un paso ligero y si además es en contacto con la naturaleza mucho mejor, no solo nos ayuda a desarrollar la concentración, sino a liberar la tensión acumulada.
Traer a la mente momentos agradables; recordar una situación que te haga sentir relajado o imaginar un escenario en el que poder respirar paz.
Las respiraciones conscientes, sin entrar en procesos de meditación también son un gran aliado, nos colocan en el aquí y el ahora, nos ayudan a enfocarnos y a estar presentes y centrados y así poder mejorar la concentración.
Entrando ya en el caso concreto dela meditación para las personas que desean adentrarse en la consciencia de la respiración de manera más explícita. Para ello, tomamos asiento y colocamos el cuerpo cómodamente. Cerramos o entornamos los ojos y llevamos la atención a la respiración; cómo entra y sale el aire por nuestra nariz.
Es bastante habitual darnos cuenta, de repente, que la mente ha comenzado a divagar. Este hecho no es un problema, ya que la naturaleza de la mente es esta. Sencillamente volvemos la atención a la respiración, y comenzamos de nuevo cuantas veces haga falta.
Entre las prácticas meditativas se encuentra la práctica del mindfulness, también conocida como la atención plena a través de la cual podemos conectar con el momento presente haciendo uso de la respiración y la observación; una opción compasiva y sencilla de cuidarnos.
Por último, otra forma dinámica para desarrollar la concentración es gestionando nosotros mismos los descansos mentales. Para ello, cuando nos encontremos en una situación de tensión o de exigencia, podemos salir a tomar el aire, hablar brevemente con un compañero o familiar, o hacer unos abdominales. Se trata de liberar, poco a poco y con conocimiento, la saturación.
Todas estas técnicas nos pueden ayudar a aliviar y acompañar procesos de ansiedad y falta de concentración, pero hay veces que estás herramientas no son suficientes para aliviar la ansiedad y la falta de concentración.
En este punto es donde es recomendable solicitar ayuda para que nos acompañen a liberar desde la raíz los traumas emocionales que han provocado la falta de concentración derivada de la ansiedad.
La FALTA DE CONCENTRACIÓN por ANSIEDAD y la visión desde LA NUEVA TERAPIA, LNT®
Desde un punto de vista holístico, el ser humano está compuesto por un cuerpo físico, emocional y espiritual. Así, comprendemos que la enfermedad puede originarse en alguno de estos cuerpos.
Cuando tratamos la ansiedad, nos encontramos con que, desde LA NUEVA TERAPIA, LNT®, la ansiedad es el reflejo de un estilo de vida que ha perjudicado al globo energético. Este globo, que rodea todo nuestro cuerpo, ha sufrido un estrechamiento y ha provocado que el cuerpo quede atrapado en un globo muy delgado.
LA NUEVA TERAPIA, LNT® actúa, primero, midiendo la fuerza psíquica de la persona, ya que quienes padecen de enfermedades psicológicas suelen contar con fisuras en el globo energético, por medio de las cuales se pierde energía.
La ansiedad, los nervios y el estrés, si bien pueden resultar muy desagradables, tienen una función orgánica que no debemos despreciar; y es que ¡nos están comunicando información! Nos están informando de que hay algo que no va bien.
Por ello aceptar la ansiedad puede ser uno de los primeros pasos para, finalmente pedir ayuda para tratar la falta de concentración por ansiedad.
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